martes, 1 de abril de 2008

«ISRAEL PIDE REY»


Es increíble ver en toda la Escritura, la forma en que el Señor nos muestra como una y otra vez nos salimos del Camino para irnos tras dioses ajenos (cualquier tipo de idolatría).

Idolos que van desde los mudos, de piedra y palo, hasta los que hablan, de carne y hueso, pasando por cualquier cantidad y tipo de ellos. Creo que no hemos aprendido la lección, y generación tras generación seguimos despreciando el amor incondicional e infinito de Dios, para con nosotros.

1. En la historia del pueblo de Israel, podemos ver como Dios siempre estaba con ellos, Él era su guía, su sustento, su todo. Pero ellos, una y otra vez se alejaron de Dios.

2. Toda la historia nos habla de ello, tras la muerte de José en Egipto, vemos en el primer capítulo de Éxodo, como el pueblo de Israel es esclavizado por Faraón.

3. Después de 430 años de esclavitud en Egipto (Ex.12:40), son liberados por Dios, por medio de Moisés.

4. Son llevados a la tierra prometida, y durante su éxodo por el desierto (40 años) miles perecen en el desierto. Solo unos cuantos de ellos entraron a la tierra prometida, guiados por Josué y Caleb (Nm. 26:64-65).

5. Durante toda su travesía podemos ver como siempre se quejaron contra Dios, día tras día, a pesar de que Dios les guiaba y proveía sobrenaturalmente, eso no fue suficiente para ellos.

6. En el capítulo 32 de Éxodo, vemos como no habían pasado ni siquiera unas cuantas semanas, y el pueblo ya se había hecho su “becerro de oro”, para adorarle. ¿Cuántos “becerros de oro” no nos hemos hecho nosotros?

7. Moisés había subido al monte Sinaí, y en Éxodo 32:1, leemos estas palabras:

«Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del
monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

2Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

3Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón;

4y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

5Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.

6Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.
7Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

8Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido
sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

9Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

10Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.
11Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los
sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra?
Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
13Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

14Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
15Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.

16Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.

17Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés:
Alarido de pelea hay en el campamento.

18Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.

19Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

20Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.»



8. Estas palabras del versículo 14 son tremendas, muestran la paciencia y la misericordia de Dios. A pesar de que ellos merecían ser consumidos en ese preciso momento, dice aquí: “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.” ¿Qué mereceríamos nosotros, y qué es lo que Dios hace con nosotros? Pareciera que Moisés lo convenció muy fácil, no le “rogó” mucho para convencerlo de que no los destruyera, ¿no es así?. ¡Lo cierto es que ese es el Dios que tenemos, tardo para la ira y GRANDE EN MISERICORDIA!

9. En el libro de los Hechos (7:38), y en contexto con este pasaje de Éxodo, se recogen estas palabras de Esteban:


«Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en
el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos;

39al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto,

40cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

41Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.

42Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas:
¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?
43Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas.»



10. Dios les había rescatado de la esclavitud en Egipto, y dice aquí que sus corazones se habían vuelto a Egipto. En otras palabras, en lugar de disfrutar la libertad que Dios les había dado, se volvieron a esclavizar a los dioses de Egipto.

11. Estos dioses “Moloc” (dios de los amonitas y fenicios) y “Renfán” (originalmente el dios asirio-babilonio “Kiyuwn”, que era representado por una imagen de una estrella) eran dos divinidades a las que se les ofrecían sacrificios humanos, principalmente de niños-jóvenes, sacrificándolos y quemándolos, y que los mismos Israelitas llegaron a participar de ellos (Lv. 20:1-5).

12. Esta es una constante durante todo el Éxodo del pueblo de Israel por el desierto, una y otra vez se quejaron contra Dios, una y otra vez su corazón se volvió a Egipto, y una y otra vez dijeron:
“Haznos dioses que vayan delante de nosotros.”

13. En estos pasajes se recogen nítidamente la actitud que muchas veces seguimos tomando hoy en día. Día tras día vemos la misericordia de nuestro Dios, día tras día vemos sus milagros sobrenaturales, día tras día recibimos de su provisión, pero trágicamente muchas veces día tras día nuestro corazón se vuelve a Egipto y decimos: “queremos dioses que vayan delante de nosotros.”

14. Estando ya en la tierra prometida, después de Josué ya no hay un líder sobre el pueblo, sino que comienzan a venir jueces. Son doce jueces los que juzgaron sobre el pueblo de Israel:

1.- Otoniel(Jue. 1:12-13; 3:7-11)
2.- Aod(Jue. 3:12-30)
3.- Samgar (Jue.3:31)
4.- Débora (la única mujer) (Jue. 4 y 5)
5.- Gedeón (Jue. 6 y 8)
6.- Tola (Jue. 10:3-5)
7.- Jefté (Jue. 11:1-7)
8.- Ibzán (Jue. 12:9-10)
9.- Elón (Jue. 12:11-12)
10.- Abdón (Jue. 12:13-15)
11.- Sansón (Jue. 13 y 16)
12.- Samuel (el último juez) (ungiría al primer rey, Saúl) (1 y 2 de Samuel)

15. Termina así el gobierno TEOCRÁTICO (con Samuel), y comienza la Monarquía humana (con Saúl). Si pensamos por un momento, esto es muy importante que lo comprendamos, porque el gobierno de Dios debe ser un gobierno TEOCRÁTICO y no monárquico. Así que ¿de donde sacamos tanta doctrina basada en la monarquía humana?

16. En 1ª. Samuel 8:1, leemos estas palabras:


«Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel.

2Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. 3Pero no anduvieron los
hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia,
dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.»





a) Vamos a ver como en este pasaje de 1a. Samuel, Dios nos presenta lo que seguimos haciendo.

Dice aquí que los hijos de Samuel:
-“no anduvieron por los caminos de su padre,”
-“se volvieron tras la avaricia,” (se volvieron ambiciosos)
-“dejándose sobornar” (se corrompieron, se pervirtieron)
-“y pervirtiendo el derecho.” (no obraron con justicia)

b) No solo los hijos de Samuel lo hicieron, aquí el Espíritu Santo, con estas palabras, nos presenta lo que muchas veces hacemos los hijos de Dios (el juez eterno), que no andamos por los caminos del Padre, sino que nos volvemos ambiciosos (“tras la avaricia”), y no obramos con justicia (“pervirtiendo el derecho”).




c) En esa ambición por el poder, el dinero y la autoridad, nos salimos totalmente de los caminos de Dios. No en vano el Señor Jesús dijo que nadie puede servir a Dios y a “Mamón” (el dios del poder y las riquezas) (Mt.6:24) al mismo tiempo. “Porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.”


17. Seguimos......(v.4)


«Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, 5y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y
tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

6Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.»



a) Teniendo al Rey de reyes como Rey, al Señor de señores como Señor, el pueblo de Israel dice a Samuel: “constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.” ¡Tremendas palabras!

b) Pero, ¿qué nos hace diferentes? Decimos que tenemos al Rey de reyes, como Rey de nuestra vida, ¿pero seguimos buscando reyes que nos gobiernen “como hacen todos los demás”? Tenemos al Señor de señores, ¿y seguimos buscando señores que se enseñoreen de nosotros? Tenemos al Buen Pastor, que junto a aguas de reposo nos pastorea, ¿pero seguimos buscando pastores que nos pastoreen y cuiden de nosotros?

c) La iglesia tiene una sola cabeza (Cristo), ¿y anda en busca de líderes que estén a la cabeza de la iglesia? Tiene la cobertura de Cristo, ¿y anda en busca de la cobertura de esos líderes? Tiene la provisión milagrosa de Dios diariamente, y depende de él, ¿pero tiene que dar su dinero a los líderes, para que Dios le provea?

18. Seguimos......(v7)


«Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.»



a) No se como podemos leer estas palabras sin caer de rodillas ante nuestro Dios, arrepentidos por lo que hacemos.

b) Esto debe llevarnos a considerar seriamente lo que hacemos cuando andamos pidiendo “reyes”, “señores”, o líderes” (como quiera que se llamen estos), para que “gobiernen” sobre nosotros, la iglesia.

c) ¿Quién es el que reina en nuestra vida? Pensemos en esto, es muy importante que lo hagamos.

d) El pueblo buscaba rey, y por tanto nos dice el Señor: “a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” ¿a quien buscamos nosotros?

e) El Señor es Rey de nuestra vida, o no lo es, así de simple. Nadie puede “servir” a dos señores. Nadie puede servir a Dios y a cualquier otro “señor.” Y esto, ya de entrada, derrumba todas aquellas doctrinas respecto a que Dios pone “reyes” sobre su pueblo, para que este se someta a sus reinados (como tanto se enseña hoy en día). Pensemos en esto, y saquemos nuestras conclusiones.

19. Seguimos..... (v.8)


«Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. 9Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos.”





a) Lo cierto es que nuestro Dios nos ha sacado de Egipto, ¡ahora somos libres!..... Pero ¿qué hemos hecho?, ¿nuestro corazón está agradecido?, ¿estamos orgullosos de que Dios nos haya dado libertad?, ¿o nuestro corazón sigue deseando volver a Egipto, para volvernos a la cautividad, y a que nos pongan rey, como todo el mundo lo tiene?

b) Probablemente no adoremos a un “Moloc” o a un “Renfán” abiertamente, ¿pero a cuántos ídolos o dioses (incluyendo a los de carne y hueso) no adoramos muchas veces?

c) ¿Cuantas veces no decimos adorar a Dios, pero seguimos bajo el señorío de otros dioses? ¿Cuántas veces no decimos vivir bajo el Señorío de Cristo, pero estamos bajo el señorío de “otros cristos” (léase “ungidos”*)?

d) Y aquí el Señor nos dice lo que sucede cuando así lo hacemos:

20. Seguimos......(v.10)


«Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros»:



Veamos la siguiente lista:

a) «tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;»




b) «12y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.»
c) «13Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.»
d) «14Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.»
e) «15Diezmará (quitará) vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.»
f) «16Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.»
g) «17Diezmará (quitará) también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.»

21. ¿De qué nos habla principalmente lo anterior? Todo esto nos habla de esclavitud, de humillación, de servilismo. De cada punto de esta lista podríamos sacar varias conclusiones. Y lo más terrible y trágico de todo es que dice el Señor: (v.18) «Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.»

22. Al leer estas palabras, pareciera que Dios es cruel y no tiene misericordia. Pero cuando entendemos que esto es solo la consecuencia de haber elegido “otro rey”, entenderemos claramente cómo es la cosa.

23. Dios es misericordioso, su misericordia la renueva cada mañana, es fiel y justo, pero vemos como una y otra vez su pueblo se reveló a Él y siguió metido en su idea de tener “rey” que los gobernara. Termina diciendo este pasaje de Samuel 8: (v.19)
«Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; 20y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. 21Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová. 22Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.”

24. La historia nos muestra que ellos tuvieron a su “rey”, que los gobernara como ellos querían. Poco después Samuel unge a Saúl, como al primer rey de Israel. Y sabemos por la historia, quién fue Saúl.

25. ¿Qué podemos concluir? Cuantas veces el Israel de Dios (la iglesia) seguimos buscando “rey” que “nos gobierne y salga delante de nosotros, y haga nuestras guerras” (como leemos aquí, y en donde están implícitas tantas doctrinas extras). O hemos creído que, aparte del Rey (Cristo), necesitamos otros “reyecitos” (“ungidos”*) que nos gobiernen.



*(Es muy interesante ver que la palabra “ungido”, en el griego significa: “cristos”,
así que los que se autoproclaman “ungidos”, ¿cómo se están llamando a si mismos?)




26. Lo cierto es que..... “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

27. El Señor Jesucristo vino en carne, nació en un pesebre, de una virgen, creció, fue crucificado, y estando en la cruz proclamó: ¡TODO HA SIDO CONSUMADO!; resucitó al tercer día, ascendió al cielo, y está sentado a la diestra de Dios Padre, ha sido coronado como Rey de reyes y Señor de señores, ¿y nosotros seguimos buscando “rey” , que nos gobierne? (y por favor pongamos aquí cada uno el nombre del “rey” que buscamos, o que incluso muchas veces tenemos).

Esto es muy importante que lo consideremos, pues justo esto es lo que el diablo busca atacar. Leamos estas palabras del Apóstol Juan: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.” (1 Juan 4:2)

“Pues andan por el mundo muchos engañadores que no reconocen la obra que Jesucristo vino a hacer como hombre verdadero. El que es así, es el engañador y el Anticristo. 8Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su galardón completo.
9Cualquiera que pretenda avanzar más allá de lo que Cristo enseñó, no tiene a Dios; pero el que permanece en esa enseñanza, tiene al Padre y también al Hijo.” (2 Juan 1:7)




¡¡¡La iglesia no necesita buscar un rey que la gobierne, ya tiene a su Rey de reyes y a su Señor de señores, que la gobierna con amor eterno!!!

Es tiempo de que hagamos un alto en nuestra vida, y de reconsiderar muchas cosas, y sobre todo....., es tiempo de ponernos a cuentas con Dios, proclamándolo como único Rey y Señor de nuestra vida.


¡Que Dios nos siga bendiciendo en su infinito amor y misericordia! Amén.




1 comentario:

ponoloot dijo...

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